viernes, 14 de agosto de 2009

THOT, EL SEÑOR DEL EQUILIBRIO


“Desde la noche de los tiempos los hombres se han preguntado qué ocurre después de la muerte y todas las grandes religiones han desarrollado su propio concepto de vida tras la vida.”
Los antiguos egipcios daban a la vida, en el reino de los muertos, una enorme importancia, solo los justos de corazón podrían sobrevivir a la muerte y su acceso al más allá estaba íntimamente relacionado con valores tan universales como la verdad y la justicia.
La muerte era el punto de partida de un largo viaje, acompañado por el gran protector Anubis y otros dioses. El difunto abandonaba el reino de los vivos para entrar en el inframundo presidido por Osiris donde se celebraba, en la sala de las dos verdades, un juicio en el que el fallecido tenía que demostrar la pureza de su alma.
En el centro de la sala se encontraba una balanza en la que se pesaba el corazón del difunto, el contrapeso de la balanza era la diosa Maat, convertida para la ocasión en pluma de avestruz; si en la vida el hombre había sido justo y honesto su corazón sería ligero y pesaría menos que la pluma, si por el contrario no había vivido en el bien, su pesado corazón le condenaría y sería devorado por la serpiente Anmut.
Anubis como dios Chacal y protector de los difuntos, se situaba junto a la balanza para garantizar la corrección del pesado. Una vez concluido el proceso, era el encargado de comunicárselo al Dios Thot, quien debía validar la sentencia de la balanza.
Thot era el Dios de la Luna, de la magia y de la sabiduría que había legado a los hombres su gran invento, el arte de la escritura. Thot era uno de los grandes defensores de la verdad y la justicia, ya que para los egipcios estos valores eran los garantes del orden cósmico, para ellos no existía el bien sin el mal y era necesario que estas fuerzas estuviesen equilibradas ya que, de lo contrario, la tierra se sumiría en el caos.
Thot colaboraba con el difunto y durante toda la vida marcaba a los hombres el camino de la justicia, y actuaba de intermediario entre dioses y hombres para mantener la estabilidad. En el momento de su muerte abogaba por él defendiendo las virtudes de su corazón pero si la balanza demostraba su impureza era el encargado de hacer valer su sentencia, ratificándola a través de la escritura, ya que solo si se hacía justicia se podían equilibrar las fuerzas del cosmos. La pureza del alma por tanto era la única llave a la vida eterna.
El libro de Thot
Uno de los mayores misterios del antiguo Egipto, lo protagoniza el llamado Libro de Thot. Según la leyenda, el dios de la sabiduría transmitió todo su conocimiento a los hombres a través del preciado libro, al que solo tenían acceso los sacerdotes iniciados.
Este libro daba un enorme poder a su poseedor ya que en él se encontraban cientos de fórmulas mágicas, entre ellas la que liberaba del mal, garantizando, por tanto la vida tras la muerte.
Entre sus saberes también destacaban, la capacidad de comunicarse con los animales, las claves para la comprensión del funcionamiento de la Tierra y las estrellas y la explicación de todo lo sobrenatural.
Entre las páginas de este codiciado manual mágico se encontraban las instrucciones para crear objetos mágicos, como el espejo Ankh-en-maat que reflejaba lo negativo del que se mirase en su cristal.
En este libro también se encuentran los orígenes del Tarot, ya que tanto arcanos mayores como menores se encontraban minuciosamente descritos en sus páginas.
Según cuenta la leyenda, el libro fue destruido en la antigüedad por los peligros que entrañaba su enorme poder; pero esto no parece ser cierto, ya que el manuscrito aparece referenciado en numerosas fuentes singulares. Durante la Edad Media muchos fueron los magos que se afirmaron poseedores de la singular obra de la que decían extraer sus poderosos hechizos; reputados ocultistas del siglo XVIII también afirmaban conocer parte del libro aunque ninguno pudo demostrarlo.
Desde entonces hasta nuestros días, varios siglos de silencio. Tal vez el preciado manuscrito se encuentre reposando en alguna biblioteca oculta, custodiado por manos que prefiera mantener a buen recaudo sus secretos.
Equilibra tu cosmos
Los antiguos egipcios creían que el mundo era el resultado de un equilibrio de fuerzas positivas y negativas, y que si el mal vencía sobre el bien, la Tierra se sumiría en un horrible caos donde la vida no sería posible.
En nuestra vida también se produce el choque de energías positivas y negativas que influyen en nuestro estado de ánimo y en las cosas que nos suceden. ¿Por qué no imitar a los egipcios y poner de nuestra parte para que este equilibrio se mantenga?
° Controla tus emociones negativas:
Muchas veces, las cosas no salen como hubiésemos querido y es bastante corriente que los sentimientos negativos nos venzan y caigamos en la ira, en la tristeza o en la autocompasión. Estos comportamientos, lejos de beneficiarnos contribuyen a que las energías negativas desequilibren nuestro cosmos. Si tomamos la vida como un camino, nos daremos cuenta de que sus cuestas no son más que pruebas que debemos superar para hacernos más fuertes. Cuando miramos al pasado descubrimos que muchas de las cosas que nos hicieron daño nos han servido para aprender o han traído consecuencias positivas para nosotros. Cuando ocurra algo en tu vida que no te guste, respira hondo, toma fuerza y enfréntate a ello con optimismo, ya que solo subiendo las montañas se pueden disfrutar de hermosos amaneceres.
° Aparta de tu vida la venganza:
Cuando alguien en quien confiamos nos traiciona, nuestro instinto a veces nos empuja a la venganza, que tal vez en un principio nos puede parecer dulce pero que a la larga siempre es amarga, porque nos cambia.
El gran reto de nuestra vida consiste en actuar según nos dicte nuestra conciencia, sin dejarnos influir por el comportamiento que otros tengan en nosotros, solo de esa manera podremos ser libres y la satisfacción de hacer lo que sabemos correcto, nos protegerá con su energía positiva, de todo lo negativo que el exterior nos ofrezca.
° Entrega tu corazón sin esperar nada a cambio:
A veces entregar una simple sonrisa puede suponer para el que la recibe, un brote de energía que le haga sentirse bien, a nosotros no nos cuesta nada y sin embargo podemos ayudar a otros. Mira a tu alrededor, tal vez pases demasiado tiempo pensando en ti mismo y no estés viendo como otros reclaman a gritos tu atención. Si tratas de ayudar a los demás en la medida de tus posibilidades, estarás creando a tu alrededor un mundo un poquito mejor que a la larga revertirá en tu favor y en el favor de todos.
° ¡Ríete!:
La risa es la mejor terapia para nuestra alma, cualquier razón es buena para practicarla, pero si además consigues emplearla para reírte de ti mismo o de las situaciones cotidianas de tu vida muchísimo mejor. Aprende a ver la vida como un juego porque de esta manera, aprenderás a divertirte con ella y a restar importancia a los problemas.
Formulas mágicas para aligerar tu corazón
° Aprende a perdonar:
Si alguien te hace daño, intenta superarlo sin que te afecte demasiado, a veces las personas hacen cosas por razones que se nos escapan y guardarles rencor solo nos hace daño a nosotros mismos. No dejes que los resquemores controlen tu vida y para aprender a perdonar, también es necesario perdonarnos a nosotros mismos, todos cometemos errores, no pretendas ser perfecto, si te equivocas trata de ponerle remedio pero no te machaques y no consientas que las cosas malas empañen tu hermosa sonrisa.
° Sin más regla que el amor:
La clave para que tu corazón no acumule pesadas cargas está en el amor, si te amas a ti mismo y a quienes te rodean, tu corazón se sentirá libre; lo más importante del mundo son las personas y si eres capaz de dedicarles tu tiempo y tu cariño, estarás convirtiendo la Tierra en un lugar mejor.
° El camino de la verdad:
No hay mejor receta para la felicidad que vivir según piensas. Si actúas de este modo y eres honesto contigo mismo, conseguirás ser uno de los privilegiados que tienen el valor supremo de la verdad como máxima en su vida.
Solo de esta manera, siguiendo con valentía nuestro propio camino, lograremos ser auténticos.
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