sábado, 31 de octubre de 2015

UN EXTRAÑO EN MITAD DE LA NOCHE

x_bruixapipa Sucedió una noche en la que unos jóvenes padres tuvieron que ausentarse del hogar familiar, dejando sola a su hija adolescente.

     Ella se quedó con su fiel compañero, su perro. Era su amigo y su guardián desde que se lo regalaron de pequeña. Cuando las pesadillas la inquietaban, dejaba caer su mano hasta el suelo desde la cama y el animal, que dormía debajo, se la lamía.

     Aquella noche, tras la marcha de sus padres, subió a la habitación con el perro y puso la radio. La noticia que escuchó nada más encenderla la inquietó: “Las autoridades alertan a la población tras la fuga esta tarde de un demente acusado de asesinato.”

     Llamó a sus padres para saber si tardarían en volver, pero no respondieron. Decidió meterse en la cama y se quedó dormida mientras su perro le lamía la mano.

     En mitad de la noche, un extraño ruido la despertó… Se incorporó angustiada. “¡¿Papá?!” “¡¿Mamá?!”, gritó. Pero nadie respondió. “Sería un sueño”, se dijo a sí misma. Se tumbó y buscó con su mano los cariñosos lametones del perro. Así volvió a dormirse.

     Sus padres llegaron a casa poco después. La madre fue al baño y su grito estremecedor recorrió toda la casa. El escenario era dantesco. Allí estaba, ante sus ojos, el perro de su hija, ¡degollado y colgado de la barra de la ducha! Junto a su marido corrieron hasta la habitación de la joven siguiendo un rastro de sangre. Entraron y abrieron la luz temblando. Vieron a su hijita, quieta, sin moverse, con los ojos completamente abiertos…

     “¿¡¡Qué pasa mamá!!?”. La madre corrió a abrazarla y el padre se quedó petrificado al ver escritas con sangre unas palabras en el espejo de la habitación: “Los hombres también sabemos lamer, y nos gusta.”

Otra versión, pinchando en la imagen…

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