miércoles, 1 de octubre de 2014

OCTUBRE

clip_image001

Desde debajo y más allá de las abovedadas montañas, la Dama Oscura está llamando. Llama al alma fatigada: "Ven a mí, ven a descansar". Ella nos observa desde un lugar entre dos tejos, con unas sombras y unos espíritus que sólo salen por la noche jugando al escondite entre sus faldas. El año está menguando, la estación del silencio está cerca. Finalmente nos hemos despojado de la pesadez del año agonizante, y sólo nos queda un último paso que son mil millas, a través del umbral del inframundo. Ella está sonriendo: "Te estaba esperando".

     La Arpía nos extiende una mano en la luz y la otra en la penumbra. Una le da la vuelta y juntas aportan equilibrio a la rueda del año: sin la liberación del anochecer, la luz del verano nos cegaría, y sin la promesa de un amanecer, el camino estaría plagado de miedo. Para llegar a ser verdaderamente íntegros como brujas y como seres humanos, debemos aprender a danzar en los límites del ser, a equilibrar el crecimiento y la disminución en nuestro interior mientras la Tierra encuentra su propio equilibrio.

clip_image005     Octubre es el último aliento del año, casi un suspiro (de contento para algunos, de tristeza para otros). Recuerda el giro de la rueda que ya ha pasado: ¿Qué te propusiste hacer y qué lograste hacer? La mayoría de nosotros tiene palabras que no ha pronunciado, metas que no ha cumplido, y vive con decepción en su interior y con culpa por el camino que no tomó.

     No obstante, la naturaleza del otoño no es retener. Ésta es la estación del soltar: la vida, la luz, el año que acaba de pasar. Nada en la naturaleza puede mantenerse siempre igual y nosotros no somos la excepción a esta regla. Cuantas más cosas del pasado llevamos sobre nuestros hombros, más difícil nos resulta caminar erguidos y, tarde o temprano, acabamos aplastados bajo el peso de nuestra propia negativa a crecer. La lección de Octubre, mientras el año hace su última inclinación de despedida, es que todas las cosas nacen de la Madre y todas regresan a ella a su debido tiempo.

     El otoño es también la estación del recuerdo, un período para honrar a quienes han traspasado el velo y han entrado en una nueva vida. Aunque debemos soltar el pasado y dejar que las personas que hemos perdido sigan su camino como nosotros, es sumamente importante mantener vivos los recuerdos y las lecciones. ¿De qué sirve el sacrificio del cereal si dejamos que se pudra en los campos en lugar de hacer pan con él?

     Hace años una querida amiga y compañera sacerdotisa me enseñó un ritual que se convirtió en una tradición de Samhain (el Halloween actual): Enciende un fuego en un caldero o en cualquier chimenea. Compra semillas de calabaza o junta las de tu lámpara de calabaza. Cárgalas con el poder de ayudarte a liberar el pasado y, mientras lanzas cada semilla al fuego, nómbrala: un acontecimiento, un atributo que ya no te sirve, una pérdida, una victoria. Despréndete de los últimos 365 días, con todos los triunfos y las tragedias que los acompañaron, para que puedas entrar en el año siguiente libre y sin cargas.

     Como alternativa, puedes soltar las semillas en un arroyo que corra, para que el poder limpiador del agua se lleve los meses.

     La Diosa Arpía puede tener un rostro terrible, pero no hay que temerla. Suya es la oscuridad del sueño y de los sueños, de una vida que cede paso a la siguiente cuando el otoño se convierte en invierno y éste en primavera. Dale tu tristeza y ella la convertirá en promesa; dale tus lágrimas y ella las usará para regar el año que viene. Ella nos enseña que la vida debe ser vivida: es hermosa y terrible, temporal aunque perpetua. Pasa de un año al otro con conocimientos adquiridos con el sudor de tu frente, sin remordimientos.

     En esta época del año, cuando el primer frío del invierno convence a las hojas de que caigan de los árboles, vuélvete hacia tu interior para encontrar el consuelo que buscas. Deja que la Dama Oscura te guíe por el camino en espiral, rodeando unas montañas en las que pronto tendrá lugar la Cacería Salvaje, lejos del canto del grillo y de la multitud, hasta el amoroso abrazo de la Tierra silenciosa... de cuyos brazos emergerás renovad@ cuando llegue la primavera.

clip_image013 Dianne Sylvan

Publicar un comentario